O mellor de 2012: Eulàlia Iglesias

Eulàlia Iglesias é crítica de cinema (colaboradora, entre outras publicacións, de Caimán - Cuadernos de Cine e Rockdelux) e profesora na Universitat Rovira i Virgili.

Equipo titular:
Holy Motors (Leos Carax)
A última vez que vi Macau (João Pedro Rodrigues, João Rui Guerra de Mata)
The Deep Blue Sea (Terence Davies)
Like Someone in Love (Abbas Kiarostami)
Las malas hierbas (Alain Resnais)
El caballo de Turín (Béla Tarr)
Cosmopolis (David Cronenberg)
Diamond Flash (Carlos Vermut)
The Yellow Sea (Na Hong-jin)
La casa Emak Bakia (Oskar Alegria)
Damsels in distress (Whit Stillman)
Post Tenebras Lux (Carlos Reygadas)

En el banquillo:
Moonrise Kingdom (Wes Anderson)
Margaret (Kenneth Lonergan)
Martes, después de Navidad (Radu Muntean)
Ensayo final para utopía (Andrés Duque)
Animals (Marçal Forés)
Madagascar 3 (Eric Darnell, Conrad Vernon & Tom McGrath)
Museum Hours (Jem Cohen)
Starlet (Sean Baker)
American Mary (Jen Soska, Sylvia Soska)
Vous n'avez encore rien vu (Alain Resnais)
Compliance (Craig Zobel)
Tectonics (Peter Bo Rapmund)

Extras DVD: Lockout de Antoni Padrós y el resto del digibook El cinema i els seus marges (Cameo/Filmoteca Catalunya) y La embajada de Chris Marker y el resto de pack Chris Marker: mosaico 1968-2004

Nota 1: No aparecen Fausto de Aleksandr Sokurov, Declaración de guerra de Valérie Donzelli y L'Apollonide de Bertrand Bonello porque ya entraron en la lista (de sin distribución o pendientes de estreno) del año pasado. Tampoco The Master, In Another Country, Spring breakers y Tabú porque aparecerán, seguro (no lo tengo tan claro con La noche más oscura) en la del año que viene.

Chuzame! A Facebook A Twitter

Chris Marker (1921-2012): el tiempo de una imagen

por Alberto Ruiz de Samaniego

“Esta es la historia de un hombre marcado por una imagen de infancia”, así comienza La Jetée, el mítico foto-relato que Chris Marker realizó en 1962. La historia de un hombre futuro, sin futuro, en busca de un reconocimiento esencial que le costará la vida. Viajará a través del tiempo persiguiendo, desde la reclusión y la tortura, esa imagen inaugural precariamente vivida, y por tanto y siempre, soñada, re-creada. Como si la memoria fuese, en medio de una devastación de dimensión planetaria, el único paraíso del que no podemos ser expulsados. En su centro: un intercambio fugaz de miradas, y el rostro pleno en su forma, esto es: hermoso, de la mujer amada. Ella está retenida en un intervalo perdido de esa travesía como una criatura de sueño semi-rescatado o un resto, tal vez imposible sin embargo, que contiene el tiempo mismo, su secreto, en definitiva. La verdad última que reposa en las vueltas y engranajes de un tiempo que dará muerte al héroe en la coincidencia de dos imágenes.

La mujer amada es, pues, la encarnación del tiempo y es, también y antes que nada, una imagen. Una imagen que, al menos por un instante, ha devuelto la mirada. La imagen primera y última, la deseada hasta morir. El centro de un laberinto donde colisionan múltiples capas de espacio-tiempos y la memoria, junto con lo olvidado, vaga, como sonámbula y dispersa, en busca de un reconocimiento total -y fatal- en que habrán de inscribirse la belleza y la muerte, el sueño y la realidad, las obsesiones visuales y los fragmentos y pecios de un mundo arrastrado por el vértigo elegíaco y el melancólico demonio de la analogía. Ese hombre que viaja en el cruce de los tiempos con las imágenes bien podría ser Chris Marker, infatigable perseguidor de imágenes y de los recuerdos que las imágenes evocan. Cineasta al cabo de la alegoría, sabedor de que una imagen no tiene en realidad sentido inmediato, concreto, congelado e imperturbable, sino, por decir así, su itinerario y su carácter fluyente, y su reprise. Como una criatura en curso ofrecida a una mirada que ya tan sólo la ve en su enigmática dimensión de trazo o de ruina, de resto y sombra amada, injerto vaporoso que se asienta y extiende en una reverberación imparable que nos obliga a volver a re-visarla o re-visionarla continuamente, hasta el fin mismo de los tiempos. De hecho, la imagen-memoria es la huella dejada en la conciencia por el tiempo. Por eso, la rememoración es en Marker una conmemoración iluminadora y una revisión permanente, una inmensa reescritura, del tiempo, de la imagen y de la historia, de la imagen del tiempo que las propias imágenes construyen. Del tiempo, en fin, de una imagen. “He pasado la vida – se dice en Sans Soleil- interrogándome sobre la función del recuerdo, que no es lo contrario del olvido, sino quizás su revés. No se recuerda, se reescribe la memoria como se reescribe la historia”. Y en tanto que reescritura el oficio del cine es, como el del historiador, una persecución de sombras frágiles y de espectros, y una actividad también intensamente política, la reconstrucción de un pasado que apunta siempre un porvenir, la necesidad de utilizar las imágenes para escapar al olvido. Pues “no es el pasado literal lo que rige nuestro presente, sino las imágenes del pasado”, como se avisa en la cita de George Steiner con que se abre, justamente, Recuerdos del porvenir, la película que en 2001 Marker presentó, junto con Yannick Bellon, para la cadena ARTE France. Indagando en el curso de la génesis de la imagen, Marker no cesa de aproximarse, entonces, a la intimidad turbadora de su nacimiento eterno, y a ese su carácter indisponible y eternamente extraño cuya profundidad de visión pone en causa, incluso violentamente, nuestro propio presente.

“Amaba – se dice de nuevo en Sans Soleil- la fragilidad de esos instantes suspendidos, esos recuerdos que no servían más que para dejar, justamente, recuerdos”. Pero en el cine de Chris Marker sucede que esos restos o recuerdos del pasado se interfieren sin pausa, colisionan en una dialéctica que nunca se cierra, de ahí que el relato nunca se resuelva en un fluir resolutivo, ni siquiera ajustado. La forma cinematográfica en Marker es, en este sentido, idéntica al funcionar del pensamiento: como bricolage, como montaje. Satori-bricolage, en palabras del propio director, para evocar esta dispersión y juntura de materiales que acaba identificándose con la memoria –borrosa, por tanto- de uno mismo. Cuando uno mismo se ha convertido en una suerte de membrana-depósito de las imágenes del mundo, y entonces su propio movimiento polifónico de recogida y arrastre enciclopédico exige la desaparición de cualquier espesor biográfico del sujeto individual. Vuelto ahora más que nada un pasaje, un lugar de paso del mundo haciéndose y deshaciéndose continua y dolorosamente en su dimensión imaginaria. De modo que en Marker los apuntes temporales se desdibujan, las referencias espaciales se mezclan y diseminan en una interacción metonímica y metafórica imparable, que va construyendo un orden asociativo, disyuntivo, azaroso, inesperado, discontinuo. Y configurando, finalmente, una sutilísima deriva no exenta de humor y perplejidad, hecha de fragmentos de toda condición que, al cabo, acabará por delimitar el sentido final de toda su obra: no tanto contar lo que fue o lo que sucedió -¿quién lo sabe? ¿quién puede certificarlo?-, sino más bien aquello que, habiéndose prometido como la inminencia de una posibilidad feliz y suprema, no pudo ser. La memoria, pues, al fin y al cabo, en el laberinto irredimible de la historia.

* * *

Chris Marker faleceu o 29 de xullo de 2012, aos 91 anos de idade. En España, o selo Intermedio editou dous packs con filmes do mestre francés: o Cofre Chris Marker (La Jetée, Sans Soleil, Recuerdos del porvenir, El último bolchevique) e Chris Marker Mosaico 1968-2004 (La sexta cara del Pentágono, La embajada, Casco azul, Chats perchés, Teoría de conjuntos, Slon Tango, Tres vídeo haikus, E-clip-se)

Chuzame! A Facebook A Twitter

O mellor de 2011: Ramiro Ledo

Ramiro Ledo é autor da longametraxe Cineclube Carlos Varela e da curta O proceso de Artaud.

FILMES ESTREADOS EN SALAS COMERCIAIS:

1. Le Havre (Aki Kaurismäki)
2. (por orde alfabética de director)
Tournée (Mathieu Amalric)
Los pasos dobles (Isaki Lacuesta)
Todos vós sodes capitáns (Oliver Laxe)

FILMES DOS ÚLTIMOS CINCO ANOS VISTOS POR PRIMEIRA VEZ OU REVISADOS EN 2011:

Get Out of the Car (Thom Andersen, 2010)
Make It New, John (Duncan Campbell, 2010)
Hell Roaring Creek (Lucien Castaign-Taylor, 2010)
36/75 (Xurxo Chirro, 2009) [ver]
Vikingland (Xurxo Chirro, 2011)
Color perro que huye (Andrés Duque, 2011)
Erie (Kevin J. Everson, 2010)
Domenica 6 Aprile, ore 11:42 (Flatform, 2008)
Mensajes de voz (Fernando Franco, 2007)
Qu'ils réposent en révolte (Sylvain George, 2010)
A Loft (Ken Jacobs, 2010)
A viaxe de Aki (Cris Lores, 2011) [ver]
Muíños e vento (Cris Lores, 2011) [ver]
Stopover in Dubai (Chris Marker, 2011)
Dites-moi quelque chose (Philippe Lafosse, 2007-2010)
À la barbe d'Ivan (Pierre Léon, 2010)
Footnotes to a House of Love (Laida Lertxundi, 2007)
Autohystoria (Raya Martin, 2007)
Communists Like Us (The Otolith Group, 2010)
Eclipse (Alberte Pagán, 2010) [ver]
Puílha 17 Janeiro 2010 15:33h (Alberte Pagán, 2010) [ver]
If the Camera Blows Up (Óscar Pérez, 2008)
Meek's Cutoff (Kelly Reichardt, 2010)
Trypps#7 (Ben Russell, 2010)
Adolescentes (Ángel Santos, 2011)
Honor de Cavalleria (Albert Serra, 2006)
El tránsito (León Siminiani, 2010) [ver]
48 (Susana de Sousa, 2010)
Canedo (WeareQQ, 2010)
3x1 (Telemach Wiesinger, 2007)
Passage (Telemach Wiesinger, 2008)
1365 Days Without Red (Anri Sala e Sejla Kameric, 2011)
Vertov in Blum - An Investigation (Adelheid Heftberger, Michael Loebenstein e Georg Wasner, 2009)

FILMES VISTOS OU REVISADOS EN 2011:

All Water Has a Perfect Memory (Natalia Almada, 2001)
Il deserto rosso (Michelangelo Antonioni, 1964)
From the Notebook of... (Robert Beavers, 1971-1998)
The Machine of Eden (Stan Brakhage, 1970)
Daughter Rite (Michelle Citron)
Visa de Censure numéro X (Pierre Clémenti, 1968)
La révolution n'est qu'un début. Continuons le combat (Pierre Clémenti, 1968)
Soleil (Pierre Clémenti, 1988)
Time Line (Julien Crepieux, 2005)
De jamones y monjas + Secreto para hacer islas y echarlas al mar (Daniel Cuberta)
Les mains negatives (Marguerite Duras, 1979)
L'homme atlantique (Marguerite Duras, 1981)
Césarée (Marguerite Duras, 1979)
Aurélia Steiner (Vancouver) (Marguerite Duras, 1979)
Aurélia Steiner (Melbourne) (Marguerite Duras, 1979)
Weegee's New York (Arthur Felling -Weegee-, 1954)
Meditations on Revolution, Part V: Foreign City (Robert Fenz, 2003)
Nostalgia (Hollis Frampton, 1971)
The Brown Bunny (Vincent Gallo, 2003)
Un film comme les autres (Jean-Luc Godard, 1968)
Pestilent City (Peter Emmanuel Goldman, 1965)
Notorious (Alfred Hitchcock, 1946)
Stage Fright (Alfred Hitchcock, 1950)
Strangers On a Train (Alfred Hitchcock, 1951)
Rear Window (Alfred Hitchcock, 1954)
To Catch A Thief (Alfred Hitchcock, 1955)
Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958)
North By Northwest (Alfred Hitchcock, 1959)
Prince Hotel (Karl Kels, 1987-2003)
Destruction des archives (Yann Le Masson, 1985)
Selfportrait (Jonas Mekas, 1980)
My Name Is Oona (Gunvor Nelson, 1969)
La torre de los siete jorobados (Edgar Neville, 1944)
Carrie (Brian de Palma, 1976)
Blow Out (Brian de Palma, 1981)
Nous ne vieillirons pas ensemble (Maurice Pialat, 1972)
Playback (Pere Portabella, 1970)
Umbracle (Pere Portabella, 1972)
El Sopar (Pere Portabella, 1974)
Boudu, sauvé des eaux (Jean Renoir, 1932)
Intervista (Anri Sala, 1999)
Damni i Colori (Anri Sala, 2003)
Long Sorrow (Anri Sala, 2005)
Out of the Past (Jacques Tourneur, 1947)
Mourir pour des images (René Vautier, 1973)
Sesión Young American Filmmakers en PDV 2011
Children's Magical Death (Timothy Asch e Napoleon Chagnon, 1974)
Umiliati (Danièle Huillet e Jean-Marie Straub, 2002)
Meer (Telemach Wiesinger e Wolfang Lehmann, 2004)
Six fois deux. Ep. 3a. Photos et Cie. (Jean-Luc Godard e Anne-Marie Miéville, 1976)

Chuzame! A Facebook A Twitter

As sutilezas de Jacquot

Un ciclo a cargo do Festival de Cine de San Sebastián e a correspondente publicación en colaboración con Filmoteca Española, permiten recuperar nestes días a figura do cineasta francés Jacques Demy (1931-1990). Procedente de Nantes, Agnès Varda, parella súa desde 1958 até a súa morte, dedicoulle unha fermosa homenaxe en Jacquot de Nantes (1991), emotiva e tenra evocación/ recreación da súa infancia. Fascinado polas artes e o espectáculo (teatro, cine, monicreques, opereta) o filme engarza feitos nada casuais: Jacquot merca unha cámara e realiza un filme afeccionado, ao tempo que crece nun taller no que a todos lles gusta cantar.

Coetáneo e a un tempo periférico do movemento da Nouvelle Vague —como as figuras igualmente eclécticas e lúdicas de Varda, Marker, Resnais ou Malle—, Demy dirixe entre 1955 e 1960 toda unha serie de curtas, a partir de Le sabotier du Val de Loire, mentres traballa en películas publicitarias ou en traballos de asistente, o que o vai levar, en plena efervescencia da Nova Vaga, a realizar unha das pezas capitais do período, Lola (1960), protagonizada por Anouk Aimée, presente nesta edición de Donostia, unha obra coa que inicia unha traxectoria fílmica determinada pola sensibilidade, a introdución de constantes elementos poéticos e o lirismo e orixinalidade da posta en escena. Se neste relato amoroso, primeira proposta de correlación dos compoñentes escenario-marco-personaxes, establece un título referencial –para máis INRI dedicado a Ophuls e próximo a Von Sternberg-, o extraordinario éxito e difusión internacional (Palma de Ouro en Cannes 1964, candidata a catro Oscars) de Los paraguas de Cherburgo (1963), sorprendente e exemplar traballo onde as letras das cancións substitúen aos diálogos para construír unha inesquecible historia de amor, amosa boa parte das constantes da súa traxectoria: a elegancia e imbricación da posta en escena e a fusión dunha miscelánea de elementos; a beleza formal da composición; a fuxida do naturalismo e as convencións asumidas; a importancia dos lugares e orixes xeográficas; a revisitación de escenarios; a itinerancia ou tránsito de personaxes ou situacións; a relación tempo-memoria-espazo ou a forte dimensión autobiográfica.

Lonxe do artificio, o uso musical –como acontece na deliciosa Las señoritas de Rochefort (1966), aderezada polo seu grato reparto (Catherine Deneuve, François Dorleac, Jacques Perrin, Gene Kelly, Georges Chakiris, Danielle Darrieux, Michel Piccoli)- artéllase como un código rigoroso da narrativa establecida por Demy, consentindo antes a súa integración que a superposición ou complementariedade. Como retratista de colectividades singulares, en títulos do interese de La bahía de los ángeles (1963) Demy ofrece un observatorio dos síntomas da decadencia moral, unha aproximación á complexidade dos sentimentos outeando nese caso o microcosmos do xogo. Creador dunha cartografía propia, un universo ou mapa imaxinario na procura de mundos novos polo que se integrarían Nantes, Cherbourg ou Rochefort, pero tamén a reinvención dos Estados Unidos (Model Shop, 1969), Demy sagazmente fuxirá cara a universos fantásticos, desde a fábula inspirada en Charles Perrault Piel de asno (1970), onde mergulla de novo no tema do destino e a intervención de figuras simbólicas equivalentes ás fadas, até a versión de “El flautista de Hamelín” The pied piper (1971, estreada en Francia en 1975), protagonizada polo cantante Donovan, pasando polo delirio orixinal —o home preñado— de No te puedes fiar ni de la cigüeña (1973).

Lembrando o adolescente precoz acompañado dunha cámara, Demy aínda regresará nun título cantado ao seu Nantes querido en Une chambre en ville (1982). Amante do cinema de Cocteau, Bresson, Ophuls, Minnelli, Renoir ou Welles, tal e como dixo Pascal Bonitzer, o autor constrúe unha “arte do signo”, na que o canto, ademais do sabio distanciamento brechtiano, produce unha “incandescencia dos signos, a arte de conducilos á súa máxima potencia sen consumilos”.

José Manuel Sande

Chuzame! A Facebook A Twitter

Cando a idade deixa de ter sentido


Um filme falado (Manoel de Oliveira, 2003)

“Todas as medidas do tempo, as de dimensión humana, deixan de ter sentido con Manoel de Oliveira”. Con esta frase o programador do CGAI Jaime Pena condensaba nun artigo da edición española de Cahiers du Cinema a sensación de abraio que produce a figura do xa lendario creador portugués, que fixo cen anos o 11 de decembro no medio da rodaxe dun novo filme. O soño de Manoel de Oliveira é que Singularidades de uma rapariga loira, a súa versión dun conto de Eça de Queiroz, estea lista para o próximo Festival de Berlín, dentro de apenas dous meses, segundo revelou o catalán Luis Miñarro, que participa coa súa produtora Eddie Saeta nunha fita que conta co apoio económico de TV3, mais non de TVE e tampouco do Ministerio de Cultura español. Cando remate Singularidades..., protagonizado como é habitual nos últimos tempos polo seu neto Ricardo Trepa, o hiperactivo Manoel de Oliveira comezará a darlle voltas ao seu seguinte filme, O estranho caso da Angélica, que nace dunha historia que escribiu hai cinco décadas.

O seu caso é certamente excepcional, mais non é o único dos grandes cineastas que seguen en activo a idade moi avanzada. A pasada edición do Festival Internacional de Cine de Donostia dedicoulle a súa retrospectiva clásica ao director e guionista italiano Mario Monicelli, nacido en 1915 e autor de marabillas coma I soliti ignoti (Rufufú). Monicelli conserva unha envexábel saúde e continúa a facer películas: pouco despois de cumprir noventa rodou a longametraxe Le rose del deserto, coa colaboración como guionista doutra insigne nonaxenaria, Suso Cecchi d'Amico, e hai apenas tres meses presentou unha curtametraxe documental, Vicino al Colosseo c'è Monti. Quen parece porén dar por pechada a súa filmografía é Jean-Marie Maurice Scherer, máis coñecido polo seu alcume Eric Rohmer, que nunha entrevista concedida no verán de 2007 a Carlos F. Heredero afirmaba non pensar no futuro, senón máis ben en xubilarse. “Xa non teño enerxía para continuar”, dicía, para engadir a continuación que “a posibilidade de rodar outra vez nunca está pechada de todo”. A súa última alfaia, quen sabe se o derradeira, sería O romance de Astrea e Celadón, a adaptación que fixo aos oitenta e sete anos dun texto de Honoré d'Urfé de comezos do século XVII. O inxenuo ton hedonista e bucólico do filme poría así punto final a unha carreira marcada pola sobriedade e o bo gusto.


A duquesa de Langeais (Jacques Rivette, 2007)

Premio á mellor dirección no Festival de Venecia de 2006, Asuntos privados en lugares públicos (Coeurs) proba a vitalidade doutro dos grandes autores franceses, Alain Resnais, nacido en xuño de 1922. A estrea da película en España cadrou no tempo co inicio da rodaxe do seu actual proxecto, Les herbes folles, que por primeira vez está baseado nunha novela. O reparto está encabezado por dous rostros habituais do seu cinema, Sabine Azema e André Dussollier, acompañados entre outros polo excelente Mathieu Amalric. Tamén ten novo traballo Jacques Rivette (1928), aínda recente na memoria o impacto da espléndida A duquesa de Langeais (Ne touchez pas la hache). Terá oitenta e un anos cando finalice 36 vues du Pic Saint-Loup, con Jane Birkin e Sergio Castellito como protagonistas. Da mesma idade que Rivette é Agnès Varda, que arrancou o século XXI con forzas renovadas e non deixou descansar a cámara desde entón para producir obras tan admirábeis coma Os espigadores e a espigadora. Próximo a ela no persoal e no ideolóxico está Chris Marker, que con oitenta e tres anos creou Chats perchés, unha prodixiosa demostración de intelixencia e liberdade dun xenio que percorre coa enerxía dun mozo as manifestacións en París contra a guerra de Irak e o avance electoral de Le Pen mentres segue as pegadas do graffiti dun gato. O sempre esquivo Chris Marker deu en 2008 sinais de vida cunha exposición para o Museo do Deseño de Zurich, “A farewell to movies”, que tiña unha versión paralela en Second Life. Tampouco perdeu folgos Jonas Mekas (1922), que en outono de 2006 emprendeu o curioso plan de filmar unha pequena peza cada día durante un ano para colgala logo na súa web. Igual de intensa é aínda agora a actividade do documentalista Don Allan Pennebaker, nacido en xullo de 1925.

O xaponés Kaneto Shindô, autor de Os nenos de Hiroshima, estreou película hai pouco no seu país, con 96 anos cumpridos en abril. Oitenta e un ten o español Jaime de Armiñán, que concursou no Festival de Málaga con 14, Fabian Road, e para os oitenta vai Pere Portabella, que viu renacida a súa popularidade e prestixio grazas a O silencio antes de Bach. O húngaro Miklós Jancsó fica hoxe algo esquecido; non era así nos 70, cando deslumbraba ao mundo coa planificación coreográfica de filmes coma Salmo vermello. Nacido en 1921, cumplirá oitenta e oito mentres prepara o próximo filme, Oda az igazság. Richard Attenborough (1923), grande triunfador dos Oscar en 1982 con Gandhi, estreou Closing the ring hai só uns meses, e na pasada edición deses premios o polaco Andrzej Wajda (1926) foi candidato na categoría de mellor película de fala non inglesa por Katyn, a reconstrución do masacre de milleiros de compatriotas a mans do exército ruso. Bastante máis en forma está Sidney Lumet (1924), que xa prepara para o 2009 Getting out despois do éxito de Before the devil knows you're dead, cun potente reparto comandado por Philip Seymour Hoffman, Ethan Hawke, Albert Finney e Marisa Tomei.

Martin Pawley. Publicado o sábado 13 de decembro de 2008 en Nós, suplemento de cultura do Xornal de Galicia

Chuzame! A Facebook A Twitter